Las personas menstruantes hemos tenido que pasarnos compresas de contrabando, disimular como si no fuéramos cíclicas para no molestar y pedir perdón por sangrar. En este capítulo hacemos un repaso por la historia que nos ha condenado para romper el silencio y tomar el control y la voz de nuestro ciclo… ¡a sangrar sin pudor hermanas!




